¿alguien sonrió al verte despierta
(ese alguien que conoce la insignia de la desaparición)?,
¿ese nombre me mira ahora y teme que te ame profundamente?
Quisiera respetarte,
es decir: amaría ignorarte.
Si pudiera decir aquello que me inunda,
lo haría pero hacia dentro de mí,
sin afectar las huellas de tu desierto,
sin manchar esos ojos que sostienen el abra del hoy,
con esa luz posada en ti,
me gana la ceguera,
el silencio gris que es líquido goteante
en el espejo donde no me encuentras.
Me derrota este principio de cordura
que me hace ser Caballero de la Seriedad.
que me hace ser Caballero de la Seriedad.
Hoy es un domingo nacido para las nupcias de tu sed,
este domingo de tu aliento,
en tu piel.
Este domingo sucede desde las raíces de tu sexo,
provoca heridas de diamante en el vuelo del murciélago
que escribe el coraje de no poder asirte,
que escribe el coraje de no poder asirte,
y enmudece porque sabe que toda cobardía es por amor.
Amor de domingo: atisbo de los ojos de Dios,
visto en tus párpados,
alas de mi ansia,
y poder escribirte un poema en que el domingo
es otra vida, no este desierto,
que no se deja vivir